jueves, 15 de diciembre de 2011


DIALOGOS CON MIS MÉDICOS

(Los personajes son ficticios, el contenido no)

Ambiente: Consultorio del médico de cabecera.
Personajes: El Dr. Y la paciente (yo)
Momento: Actual

Entro al consultorio de mi médico de cabecera, clínico tiene que ser, donde se supone que recibiré la orientación para solucionar mis problemas de salud. Me saluda amablemente.
-          -¿Qué le anda pasando señora?
-          Bueno, Dr. últimamente estoy sufriendo bastante stress, porque tengo a mi marido enfermo en casa y mi mamá de 100 años en un geriátrico a mi cargo. Últimamente he tenido muchas tufaradas de calor como durante mi menopausia (aclaro que tengo 73 años) pero eso fue hace mas de 20 años!!, me siento mal y cuanto mas nerviosa estoy, peor.
-          Bueno Sra. eso se puede resolver!
-          (me siento esperanzada) Ah si doctor, que bien.
-          -¿Que medicamentos está tomando?
-          Un antihipertensivo para regular la tensión arterial, otro para reducir el ácido úrico por el reumatismo y también un ansiolítico porque tengo dificultades para dormir, es decir me duermo enseguida pero me despierto unas horas después y ya no puedo volver a dormir.
-          Bueno, esto es lo que vamos a hacer, primero tendrá que consultar al ginecólogo, porque yo no le puedo recetar nada hasta ver como está en ese aspecto..
-          -Pero Dr- interrumpo- el ginecólogo me va a dar turno para dentro de un mes y yo no puedo cuidar bien a mi marido estando así.
-          -Entonces- dice- le solicitaré el turno con carácter de urgente.
(Así lo hace, salgo del consultorio con el pedido y una receta para comprar los medicamentos que tomo habitualmente. Además tengo tanta furia, que me agarran los calores peor que antes de entrar.)
A todo esto, el “médico de cabecera” ni me auscultó, ni me midió la tensión arterial, ni me pesó y creo que ni me vio; hubiera sido igual que me atendiera una computadora. Por supuesto esto se facturará a la Obra Social como una “ consulta”. Aclaro que el médico en cuestión es una suma de cualquier médico que tiene como él alrededor de 100 pacientes en su consultorio mensual. ¿Podría haber hecho algo diferente?



20 días después…. (era urgente) llego a la consulta del ginecólogo.
Lean ustedes todo lo anterior para no repetir.
Al final el Dr. que es muy, pero muy amable, me dice:
-          Tendré que hacerle un  chequeo ginecológico completo antes de poder darle ningún medicamento para su problema, porque como UD. comprenderá es fundamental para el diagnóstico.
-          Y, mientras tanto, que hago?
-          Tenga un poco de paciencia, ya tendrá su solución. Aquí tiene, la orden para el Papanicolau, la colposcopía, la mamografía bilateral… ah! y una ecografía intravaginal. Cuando tenga los resultados me viene a ver y lo charlamos.
(Debo aclarar que este médico si me pesó y me revisó)

Consecuencia: desde la primera consulta hasta hoy han pasado casi 3 meses y todavía no pude terminar mis estudios así que sigo igual. Estoy considerando ir a ver una curandera…..


LA MEDICINA DESHUMANIZADA

-          ¿Quién fui yo para estos dos doctores? Una consulta, un número, una patología? o una persona con un problema que acude al profesional para obtener una solución, no dentro de un año, ni dentro de 3 meses, sino cuando se hizo la consulta. Si no, esta medicina no es una alternativa, y tendré que acudir a un profesional de alguna medicina alternativa (que por supuesto mi Obra Social no cubrirá)
Aclaro que no estoy cuestionando el criterio médico de no recetar sin los controles necesarios.
Pero, si un niño acude con un cuadro de fiebre y placas en la garganta, una angina potencialmente maligna ¿Espera el pediatra 3 meses antes de dar un antibiótico? Seguramente no, hará luego los controles de laboratorio pertinentes y corregirá la medicación si es necesario, pero ante la urgencia responderá con una solución inmediata.
Señores médicos: los pacientes somos personas y debemos recibir la atención integral que merecemos. Somos personas- repito- y requerimos soluciones personales, adecuadas al momento y la demanda. ¿Quién sabe si yo, que tengo 73 años, esté con vida dentro de 6 meses cuando el ginecólogo me pueda recetar el medicamento que alivie mi malestar?

No propongo soluciones porque creo que la primera instancia para una solución es tomar conciencia del problema.